Como las uvas

Mi segundo libro es una novela romántica, intimista, psicológica, realista, para conmoverse, para reírse… y con final feliz. Amo los finales felices, Entendida la felicidad como una construcción personal que nos permite disfrutar lo que tenemos, lo que hacemos y lo que somos.

El hilo conductor es el amor en todas sus formas: el amor pasión, el amor a los hijos, los amigos, los hermanos, los padres, el país, el amor a lo que uno hace. Y el libro es, de alguna manera, un tributo a todos esos amores que nos mantienen vivos, que nos sotienen. Y es para leerlo con el corazón, no con la cabeza.

La historia comienza en enero de 1997. La protagonista es Griselda, una mujer joven que vivió su adolescencia durante el proceso militar, y que sostiene durante dieciocho años una relación de pareja tormentosa, que va rememorando mientras Mauricio, el padre de su hijo, agoniza en un hospital luego de sufrir un terrible accidente automovilístico. El crescendo dramático de los recuerdos va acompañando el empeoramiento de la salud del hombre amado, hasta que él muere. De ahí en más, ella tendrá que recuperar su autoestima y superar dudas y miedos hasta ser capaz de volver a enamorarse, y sus vivencias se irán entretejiendo con lo que sucede en el país: el menemismo está en retirada, y ya se vislumbra lo que vendrá después…

El telón de fondo, entonces, es la realidad de Córdoba y de Argentina entre 1978 y principios del 2000, vista con los ojos de los personajes, vivida por ellos y analizada desde la perspectiva de cada uno. Griselda, su hermana Paula, doña Justina (una madre entre exasperante y desopilante) Mauricio, Gamal, Nico, Elena, Carolina y los demás podrían ser parte de cualquier familia de carne y hueso porque tienen los defectos y virtudes de la clase media argentina: mal informados por los diarios y la televisión, de a ratos superficiales, de a ratos profundos, con una ética que a veces deja bastante que desear,  pero siempre tirando para adelante y tratando de amoldarse a las circunstancias que les toca vivir sin perder el humor.

La educación de los hijos, la soledad, la relación con los padres, los cambios sociales y políticos, cada vez más complejos, son algunos de los temas que afloran en las conversaciones y en los recuerdos enmarcando un relato que discurre entre el drama y la comedia, entre el desencanto y la pasión, entre la subjetiva certeza del pensamiento y los conflictos con el propio espíritu, entre las ilusiones perdidas y la esperanza.

¿Querés leer gratis un anticipo? Buscalo aquí

¿Querés conocer detalles de la cocina del libro?