Cómo elegir un coach

Como en todas las profesiones, en esta también hay improvisados.

No todo lo que reluce es oro, y no todos los que dicen ser coaches tienen una formación seria: no es lo mismo un curso on line de tres meses sin ningún aval, que una capacitación presencial de dos o más años avalada por la Aacop o la Ficop. El aval de estas instituciones garantiza la calidad de los contenidos académicos, y que estén acordes con las competencias que se esperan de un coach.

En la escuela donde yo certifiqué, Coaching Ontológico Americano (COA) le ponemos el cuerpo y el alma a todo lo que aprendemos. Durante dos años, vivimos un proceso de transformación personal en el que vamos sumando los conocimientos  y las prácticas (sesiones de coaching) necesarios para ejercer con seriedad y compromiso la profesión. Los egresados somos coaches profesionales en servicio, nos hemos formado para servir a la sociedad, las personas, las organizaciones y empresas. Para nosotros, el coaching ontológico es más que una disciplina o una profesión, es una ética de vida.

Y es por todo eso que los coaches serios somos los primeros interesados en defender la disciplina. Así que cuando quieras contratar a un coach preguntale dónde estudió, durante cuánto tiempo, qué avales tiene su título.

Porque un certificado es mucho más que un diploma: es la prueba del compromiso con la formación, con uno mismo y con las personas a las que puede asistir porque está preparado para hacerlo.